Compartimos con ustedes las palabras de su maestra de Ciencias Sociales, Nerina Kullock, y también las fotos de los chicos exponiendo sus trabajos a las familias y a los alumnos de 6to grado.
" Cuando hablamos del
Holocausto, hablamos de la violencia, mucho también de un proyecto de país que con tantas ansias de ser un gran imperio, incitó
y provocó entre los países una Guerra Mundial. Mucho hablamos de injusticias,
de odios injustificados, de derechos que no se respetaron y muertes inocentes.
Pero hoy, no sólo nos juntamos a lamentar que un Estado represor y fascista
pensó que había hombres y mujeres en la tierra más merecedores de vivir que
otros. No nos juntamos a contar cómo la humillación, la prohibición y el miedo
se adueñó de toda Europa y entonces el mundo se dividió en víctimas y
victimarios. Nos juntamos porque el 19 de abril de 1943, mientras sucedía todo
esto, un grupo de personas decidía hacer frente al miedo, juntarse, pelear,
levantarse. Ese día un ejército alemán entró en un Ghetto, que era un barrio en
donde el régimen nazi había obligado a vivir a miles de judíos en pésimas
condiciones, entró al Ghetto de Varsovia, decidido a, como en tantas otras
oportunidades, llevarse a miles de judíos y quitarles su identidad y su
condición de humanos. Ese día, los habitantes del Ghetto de Varsovia estaban
preparados para resistir y, ayudándose
entre ellos, se organizaron y enfrentaron el odio y el terror. ¿Eran más que
los alemanes que insistían en llevárselos? No. ¿Estaban mejor armados que
ellos? No. Sin embargo, durante casi un mes, resistieron y pelearon por lo que
creían que era justo, conservar su
humanidad.
El día de hoy no se conmemora
una fecha cualquiera. Hoy se conmemora un día de levantamiento, de enfrentarse
a lo injusto, de creer que es posible ganarle a tanta maldad y tanta muerte. Porque
en 7mo durante este proyecto pensamos que se puede decir Nunca Más, cuando puede
evitar las injusticias empezando por los actos más cotidianos. Que decir Nunca
Más no alcanza si uno no mira a quien tiene al lado como a un igual, si uno no
intenta construir acuerdos con otros, discutir ideas. Si uno no pasa por la
experiencia de juntarse con otro a pensar juntos un proyecto común.
Con
los chicos y chicas de 7mo, leímos, investigamos, nos llenamos de bronca, nos
emocionamos con muchos relatos, imágenes y películas, llenamos las carpetas y
el aula de preguntas, algunas que pudimos contestar y otras que creemos que no
lo vamos a lograr tan fácilmente... también trabajamos en grupo, discutimos
ideas, modos de decir, de preguntar, de transmitir al otro lo que habíamos
aprendido, hicimos acuerdos, cedimos ante algunos desacuerdos y llegamos a una
producción común, que esta vez tiene forma de muestra. Y mientras lo hacíamos, pensábamos en cómo fue
cambiando nuestra forma de pensar respecto de los otros, cómo y qué les
enseñamos sus maestros a ellos y qué tienen ellos para enseñar a los más chicos
de la escuela.
Apareció en el aula varias
veces, en la voz de los propios chicos, la idea de que la escuela es un lugar privilegiado
en donde uno aprende qué cosas son importantes saber y que depende mucho de lo
que pasa por el aula, lo que uno valora, piensa, mira y resignifica fuera de
ella. Hablamos de la importancia de poder trabajar esta historia en la escuela
y en todas las escuelas, y nos preguntamos también qué pasaría si de esto no se
hablara más, en ninguna escuela ni en ningún lugar. Por suerte, la idea de
callar, de esconder, de no decir, de no hacernos preguntas y no quedarnos con
más preguntas sin responder, nos dio miedo, bronca e impotencia. Entonces
escribimos, dibujamos, leímos testimonios y homenajeamos.
Porque esto es una de las
cosas importantes que pasan en la escuela: Nos encontramos con otros, conocemos
la historia, y escribimos la nuestra."
























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